En el noroeste argentino, allí pegado a los pliegues de la cordillera, se encuentra un escenario maravilloso llamado Valle de Pomán. El mismo ofrece el ecosistema ideal para el cultivo de los olivares. El suelo arenoso, el clima seco y soleado, el aire proveniente de los andes; junto con el riego adecuado, hacen inigualable esta región. Allí se encuentra nuestra finca de 400 hectáreas plantadas de olivos destinados a nutrir cada botella de TANGOLIVA.
Junto a los olivares, se encuentra la planta elaboradora de tecnología de punta. Los recursos humanos, técnicos, y de infraestructura, están alineados en la búsqueda de la máxima calidad y al respeto riguroso del ambiente.